Mucho he escuchado y leído sobre las
estafas y timos con los que te puedes topar en Internet, pero nunca me había
tenido que enfrentar a uno de forma tan cercana como ocurrió hace apenas unos
días en mi trabajo. Les cuento.
En la empresa para la que trabajo,
trabaja también la asistente del director general, quien tiene más de
veinte años trabajando para él. Entre
muchas cosas como llevarle la agenda, resolverle problemas cotidianos para los
que el director no tiene tiempo que dedicarles o comprar los boletos para los
viajes, en muchas ocasiones también se encarga de realizar algunos pagos que le
encomienda el jefe.
Esta asistente, a quien para fines
prácticos llamaremos Lupita, no es, ni mucho menos, un usuario experto en
cuestiones tecnológicas, por lo que se le suele dar mal un cambio de computadora,
de teléfono o cualquier cambio tecnológico que implique aprender algo nuevo,
por lo que es muy común que me busque para ayudarla con pequeños problemas que
se le presentan en su diario trabajo, así que no me pareció nada extraño
recibir una llamada desde su extensión.
