En muchos estados de México
nos encontramos en temporada de campañas políticas, pues están en juego “jugosos”
puestos de Gobernadores, Presidentes Municipales, Diputados, etc. Lo que trae
consigo invariablemente, lo que la gente que sabe de esos temas llama Campañas negras, que no es otra cosa
que sacar los trapitos al sol.
Hace algunas semanas, se
dio a conocer la noticia de que Andrés
Sepúlveda, un delincuente
cibernético habría formado parte del equipo del hoy presidente de México, en la
campaña política en la que fue electo para ese cargo y cuyo papel consistía en espiar las
comunicaciones de los demás candidatos para estar siempre un paso por delante
de sus estrategias y de paso, filtrar información que pudiera comprometerlos.
La noticia no tuvo el revuelo que desde mi punto de vista debió tener, pero
queda ahí como contexto a lo que hoy me
interesa.
