Mucho he escuchado y leído sobre las
estafas y timos con los que te puedes topar en Internet, pero nunca me había
tenido que enfrentar a uno de forma tan cercana como ocurrió hace apenas unos
días en mi trabajo. Les cuento.
En la empresa para la que trabajo,
trabaja también la asistente del director general, quien tiene más de
veinte años trabajando para él. Entre
muchas cosas como llevarle la agenda, resolverle problemas cotidianos para los
que el director no tiene tiempo que dedicarles o comprar los boletos para los
viajes, en muchas ocasiones también se encarga de realizar algunos pagos que le
encomienda el jefe.
Esta asistente, a quien para fines
prácticos llamaremos Lupita, no es, ni mucho menos, un usuario experto en
cuestiones tecnológicas, por lo que se le suele dar mal un cambio de computadora,
de teléfono o cualquier cambio tecnológico que implique aprender algo nuevo,
por lo que es muy común que me busque para ayudarla con pequeños problemas que
se le presentan en su diario trabajo, así que no me pareció nada extraño
recibir una llamada desde su extensión.
-Compañerito, necesito de tu ayuda-
decía por teléfono la preocupada voz de Lupita, más preocupada que de
costumbre, por lo que pensé que su jefe la estaría presionando con alguna tarea
y algo en su computadora no le funcionaba correctamente.
-En que le puedo ayudar. Respondí
apurando el último trago de mi café de la mañana.
Lo que me respondió se los cuento con
el antecedente del caso para que puedan seguirme. El director de la empresa
requirió los servicios de una empresa en Estados Unidos, para lo cual,
necesitaba pagar unos pocos miles de dólares
para que pudieran terminar el servicio. El jefe delegó esto a Lupita, quien con
la eficiencia que le caracteriza se puso en contacto con la empresa, quienes vía
correo electrónico le confirmaron los datos de la cuenta bancaria en un archivo
PDF, a la que tenían que hacer el
depósito. Hasta aquí todo era normal,
pues los datos eran los mismos a los que ya se habían realizado un par de
depósitos de servicios anteriores.
Después de quince minutos de recibir el correo, Lupita
recibe uno nuevo de la empresa en Estados Unidos, en el que les pedía hicieran
caso omiso al correo anterior y que el depósito se realizara a una nueva cuenta
de un banco en Inglaterra, nada parecía estar mal, el remitente del correo era
el mismo, usaban el mismo estilo de escritura y los datos venían también en un
archivo PDF idéntico al anterior, por lo que Lupita y el Jefe, a quien también habían
enviado el mismo correo, realizaron el pago según las instrucciones.
Pasaron unos cuantos días y la
empresa que esperaba el pago se comunica con Lupita para preguntar si había algún
problema, o por qué razón no habían recibido el depósito. Lupita, como
imaginaran, responde que el pago estaba hecho, la empresa decía que no, Lupita
les hace llegar los correos a la empresa y estos le dicen que van a revisar el
caso, pero que de primeras, ellos no habían recibido ningún pago, por lo que el
servicio quedaría detenido hasta aclarar el caso y que la cuenta a la que se
había depositado no pertenecía a ellos.
El siguiente paso de Lupita fue
correr al banco a pedir ayuda para que le regresaran el dinero, pero después de
transcurrir tantos días de la transferencia, el banco no le daba muchas
esperanzas, pero como sea levantaron una investigación. Todo esto pasó un día a
media mañana, y hasta el siguiente día por la mañana, Lupita no me había
informado nada sobre esto, hasta recibir la llamada que les narro.
-George, estoy muy preocupada, no he
dormido en toda la noche, puedes venir a mi oficina para explicarte por favor.
Voy hasta su oficina y me explica
todo lo que yo ya les conté, por lo que procedí a recuperar los correos y
archivos para analizarlos y ver que se podía sacar en claro. Con esa
información no pude recuperar direcciones IP, pero pude ver que los archivos
PDF se habían creado en equipos diferentes y pude obtener el nombre de los dos
equipos. Con esa información animé a Lupita para que hablara a la empresa y se
las proporcionara.
Al final, el problema se solucionó,
al parecer una persona de la empresa gringa fue la responsable de esta estafa,
con los nombres de los equipos fue muy fácil para ellos encontrarlo.
En esta ocasión Lupita tuvo suerte,
porque bien podía ser que la computadora de la empresa de Estados Unidos hubiera
estado comprometida y un ciber delincuente, con más conocimientos hubiera
borrado los datos necesarios para identificarlo, y el final de la historia
sería muy diferente.
El caso de Lupita nos debe dejar una
enseñanza, y ser muy cuidadosos con lo que hacemos en Internet, porque no
sabemos con quién nos podemos encontrar.
Hasta aquí el artículo de hoy,
comparte con tus amigos para que no les pase lo que le pasó a Lupita. Si
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la próxima.
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Entretenida historia con un muy buen consejo...
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